El autobús


A lo largo de su historia, el Club ha mantenido una característica distintiva: poseer su propio medio de transporte. En este apartado se relatan algunas anécdotas de los diferentes camiones que ha tenido.

En los primeros años se alquilaban camiones para realizar las actividades. De esta manera adoptamos uno muy confortable, bueno y rápido, que bautizamos con el pomposo nombre de "El Emperador". La razón de este apelativo fue que la Línea de Toluca, que era la arrendadora le llamaba "el de Napoleón" y así nos conformamos por varios años.

Don Emilio Thalmann, siendo Presidente en el periodo 1931-1932, ideó pedir prestado a los socios de aquél entonces con la finalidad de adquirir, en propiedad del Club, un ómnibus acondicionado para las necesidades propias de las actividades y resolver así el servicio tan importante de transportación "en coche propio."

En 1933 se compró un Chevrolet, el primer ómnibus; se adquirió otro en reposición en 1941, y el tercero en 1948, marca Dodge. Se concertaron empréstitos, de los cuales hablaremos en este capítulo.

En esas operaciones: compra, hechura de carrocería especial, acondicionamiento, etc., intervino personalmente el Sr. Alvaro Moreno, como Secretario que era y después como Presidente.

Al principio, no se presentaron mayores dificultades para el transporte por carreteras y caminos, pero después vinieron exigencias de los policías de Tránsito, indebidas y excusadas, por ser un vehículo de propiedad, uso y servicio de particulares, lo que orilló a tener que solicitar permisos o comunicaciones para circular, que concedían nada más por un año.

En 1946, el Sr. Moreno, por su gran amistad con el Ing. Don Pedro Martínez Tornel, Secretario de Comunicaciones, logró obtener un "permiso" general y permanente para la libre circulación del ómnibus, con los socios y propietarios del vehículo y por todas las carreteras de la República. Este permiso quedó plasmado en el Oficio dirigido al Jefe del Departamento de Tránsito con el Exp. 343 No. 25-00631, del 5 de febrero de 1946.

Este importante documento resolvió todos los problemas de circulación en todas las carreteras y caminos de la República Mexicana ya que su cobertura era Federal. Actualmente sigue en vigor y los Guías de las excursiones lo hacen valer en bien del Club y de sus miembros.

Cuando se compró el camión "Dodge" se le bautizó con gran ceremonia, y Para comodidad de los asistentes a las excursiones "largas" (de dos o más días) se le acondicionó al ómnibus el servicio de "PULLMAN" consistente en una litera, en la parte superior del coche, para reposos breves de los pasajeros, o para llevar a quien se enfermara o necesitase estar yacente". La reglamentación para su uso se publicó en el No. 237 del "El excursionista", correspondiente a abril de 1946.

Esto fue muy aplaudido y apreciado en excursiones de varios días a Puebla, Oaxaca, Salina Cruz, Acapulco, etc.

Descripción muy detallada sobre nuestros ómnibus se encuentra en el No. 245 de la Revista, de diciembre de 1946.

Domingo a domingo el Club Citlaltépetl de México recorría carreteras y polvosas brechas, en el tercer vehículo de su historia, un sufrido camión marca "Dodge" Modelo 1947, que a cambio de su evidente carencia de potencia, tenía el notable afán de ser útil; cuando la pendiente era muy fuerte, rodaba lento, muy lento, tan lento que si alguien deseaba "revisar llantas" podía bajarse, cumplir con su función, y abordarlo nuevamente. Si la pendiente era suave, su rugir disminuía y su velocidad se incrementaba hasta los límites normales. Que se recuerde, jamás dejó de cumplir con su deber de transportar a las personas asistentes; siempre llegó a su destino. Donde nuestro inolvidable Dodge compensaba su lentitud era en las bajadas. En ellas era una fiera indómita en donde materialmente se percibía su deleite en correr hacia abajo, con dificultad lo frenaban motor y frenos.

Indiscutiblemente este tercer transporte fue un buen camión que dio fiel servicio hasta el sábado 21 de febrero de 1953, en que abandonó las filas del Club Citlaltépetl de México para adoptar los hábitos religiosos y dedicar sus últimos años a distribuir escolares de una escuela conventual.


El cuarto miembro de la familia de vehículos fue un poderoso camión marca "Ford", cuyo motor disponía de la máxima potencia posible, además su transmisión estaba reforzada con un engrane adicional de desmultiplicación (dual) y, además de todo esto, se le instaló una carrocería tipo foráneo marca "TyCSA" con asientos reclinables; todo era perfecto, a excepción del juego de colores con que fue pintado: este camión fue aterradoramente payo, fue un perico en donde los verdes rechinaban con una franja roja y ese conjunto fue su personalidad definitiva. Era tan ridículo, que casi disfrutaba de inmunidad diplomática en las carreteras federales, pues cuando la Policía Federal de Caminos se reponía de la impresión recibida con tan insólita combinación cromática, el "Perico", raudo, ya había pasado y se había esfumado en la curva más próxima.

Este "Perico" tuvo una vida más agitada; una vez regresando de las Lagunas de Zempoala se desbieló. En otra ocasión, bajando de Tlamacas después de una volcanada, decidió no caminar más y no hubo arreglo que valiera; no fue sino hasta la una de la mañana, cuando sin causa aparente decidió continuar la marcha hacia el entonces Distrito Federal. Cuando llegó a Liverpool 133 se encontró con los angustiados familiares de los excursionistas. Cuando estos familiares se enteraron del incidente y causa del retraso, no dejaron de recordarle su transnacional maternidad al "Perico". En otras varias ocasiones recibió buenas andanadas de improperios con sus tardanzas nocturnas a pleno cielo; sin embargo, muchos socios lo recuerdan con gran cariño, ya que propició muchos noviazgos que encontraron horas felices mientras el "Perico", ahogado de gasolina, se negaba caminar.

Este camión sirvió a los intereses del Club por diez años y cuando se despidió de nosotros, en abril de 1962, arrancó muchos suspiros y quizá una que otra lágrima. Su destino es aún una incógnita. De hecho este camión cubrió el transporte del Club durante la década de los años cincuenta. Tuvo un costo inicial de cuarenta y nueve mil pesos, fue vendido en quince mil pesos y recorrió ciento noventa mil kilómetros.


Desde abril de 1962 hasta Julio de 1996, Fue un autobús Ford el que estuvo con nosotros, de color azul marino con una franja amarilla y el escudo del club en ambos lados, bautizado con el nombre de “pájaro azul” destacar que fue conducido por un fiel chofer y amigo el Sr. José Ramírez , don Pepe, que dejo una honda huella entre los socios.

Este autobús era peculiar ya que permitía hacer cosas únicas, dentro de el, había 2 banquitos, mismos que se utilizaban como mesita para jugar ajedrez (claro con imán) y algunos otros juegos de mesa, así que los trayectos eran muy entretenidos, contaba con una escalera y canastilla en la parte de arriba, esta se ocupaba para poner el equipaje y las bicis; pero lo mejor de todo era que una vez entrando a terracería sonaba el grito de “vámonos para arriba” y algunos se trepaban en la canastilla, un privilegio sin igual.

En esos tiempos no se contaba con las instalaciones que hoy existen en la colonia Roma, por lo que se pagaba una pensión para guardarlo en Xola y Mier y Pesado. Finalmente se vendió al club de excursionismo: Dios y Montaña

Para adquirir el nuevo autobús se hizo una campaña de rifas y se solicitaron préstamos a los socios y poder completar el dinero para comprar uno nuevo, finalmente se estreno en el mes julio de 1996 y sirvió hasta 2013 Este autobús muy funcional para nuestras salidas, de asientos cómodos y amplios era tipo escolar de esos amarillos que ves en las películas gringas, lo que le daba un toque nostálgico, fue llamado y es recordado como “el amarillo”

En la presidencia de nuestro querido socio Marcelino Espinoza (2013-2014), se gestionó la compra de un nuevo autobús, es decir realmente “nuevecito” salido de agencia, este tecnológicamente mejor que todos los anteriores, pero que debido a la rudeza de nuestros caminos sin pavimentar ha resentido los vaivenes de salir a campo, ya que la parte trasera queda volando mucho y roza con lo que se encuentre; creemos que es mas “rata de ciudad, que de campo”, de color azul todo, ha sido bautizado con el sencillo nombre de “citlabus”

Cabe destacar que se hizo un gran esfuerzo para poder comprarlo, se ideo que los socios prestaran para completar el 100% del costo, por lo se emitieron unos bonos pagaderos en cuanto el club se volviera a capitalizar, muchos socios hicieron aportaciones extraordinarias, e incluso muchos donaron sus bonos, y gracias a la entusiasta participación de los miembros del club, fue un éxito la recaudación y compra de un nuevo camión para todos.

Marcial Popoca en las ultimas décadas ha estado al pie del cañon, cuidando que los autobúses esten en las mejores condiciones, a ultimas fechas junto con Carlos Arredondo, han sido los encargados de tenerlo en optimas condiciones.

Hoy en día tener un autobús propio del club, es un privilegio y nos da mucha comodidad, nos han permitido ir y venir para todos lados; Así que: Larga vida al citlabus…

Club Citlaltépetl de México A.C.
Córdoba 235 Col. Roma C.P. 06700 Ciudad de México, México.Tel. 5264 32 58 y 5584 14 97
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