Cerro Tancítaro, Michoacan

Mayo de 1998
Por: Marco Antonio Ríos

Después de varios intentos por efectuar esta excursión, finalmente se consiguió un contingente de socios e invitados suficiente para su realización. A las 8:30 hrs., del día 1 de mayo de 1998 iniciamos nuestra aventura desde el local del Club. Doce inquietos excursionistas comenzamos la exploración con datos no muy precisos de la zona, clima, horas de caminata, ruta, etc., pero una salida como ésta pocas veces se da. Así partimos con más ánimo y entusiasmo que otra cosa Nicanor, Ángeles, Ana, Ulrike, Alexis, Walter, Daniel, Carlos, Patricia, José Luis, Héctor y Marco Antonio, todos con el ánimo muy arriba enfilamos a bordo de nuestro autobús hacia el Estado de Michoacán.

Como de costumbre en el camino todo mundo charlaba amenamente sobre diversos temas, una parada "para revisar llantas" y comprar alguna botana o refresco y a continuar el trayecto para finalmente arribar a Uruapan alrededor de las 15:00 hrs.

Después de dar varias vueltas por la ciudad; no sé si estábamos perdidos o el bueno de Nico quería que conociéramos un poco de la ciudad y hacer un poco más de hambre, por fin hicimos alto enfrente de un restaurante y rápidamente descendimos, nos instalamos y con apetito voraz dimos cuenta de la comida.

Posteriormente, una amena charla hizo la sobremesa y un par de músicos la hizo más alegre, pero la hora de partir llegó y Ángeles pidió como última canción “LA PUERTA NEGRA". Rumbo al autobús continúa la música y en tono de broma les dijimos que nos acompañaran al Tancítaro. Ellos aceptaron participar en las bromas y alegrar el momento tocando algunas otras canciones

El trayecto continuó y hubo que detenerse a preguntar varias veces el camino para llegar al pueblo de Tancítaro y después a la ranchería de Zirimóndiro. Adelante de este lugar, el autobús hizo alto, la caminata estaba por comenzar. Todo mundo empezó a aligerar sus mochilas sacando comida, agua, el tanque de gas de repuesto, el botiquín, los cosméticos, etc., para que las mochilas a final de cuentas se aligeraran, más mentalmente que otra cosa. Bueno ya todos listos comenzamos la caminata alrededor de la 19:00 hrs.

El recorrido comenzó por un camino de terracería bien marcado pero muy polvoriento, posteriormente se encañona y se convierte en vereda la cual cruza en repetidas ocasiones por un río, que se encontraba seco, aparentemente porque el agua esta captada por una tubería que cruza por éste. Continuamos hasta llegar a una "Y" en donde hicimos un alto para abrigamos y poner a funcionar las linternas. Posteriormente, tomamos el camino de la izquierda que nos llevó primo a una caja de agua y continuó ascendiendo. Todo parecía ir bien pero, de repente, la vereda se acabó y tuvimos que regresar a la "Y" para tomar el camino de la derecha.

Este camino seguía sobre el río hasta que finalmente surgió otra desviación a la izquierda, la que tomamos y a escasos metros encontramos un buen lugar para acampar. Tras una breve y amena plática se decidió pasar aquí la primera noche.

Como siempre, pese al frío, el ambiente de campamento fue de lo más ameno, todos compartimos nuestra comida, estufa, cubiertos, etc., una vez que cenamos y nos maravillamos con ese cielo estrellado que solamente allí se puede ver, procedimos a dormir ya que la jornada del día siguiente iba a ser más dura.

En la mañana del 2 de mayo, desayunamos, levantamos el campamento y partimos a las 8:30 hrs.

Comenzamos a caminar sobre la misma vereda que dejamos el día anterior, la cual comenzaba a ascender hasta alcanzar la cresta. Desde allá se divisaba al fondo una montaña bastante alta, que posteriormente pudimos identificar como el Tancítaro. En algún punto de esa cresta nos equivocamos y perdimos la vereda principal, teniendo que continuar a campo traviesa, tomando algunas veredas de leñadores. Por fin logramos cruzar la cañada hacia la izquierda para seguir subiendo de frente hasta alcanzar la parte más alta que resultó ser una cresta. Esperamos que todos llegaran para proseguir por una vereda que termina en la cumbre. Alrededor de las 14:00 hrs., nos encontrábamos todos en la cima del Tancítaro. La vista era genial y enfrente unas antenas nos indicaban que todo era correcto.

Conforme fuimos llegando nos dimos nuestro abrazo de cumbre, festejando que ninguno de nosotros había pisado esta cumbre anteriormente. Después de comer, fijamos el rumbo para el siguiente paso: El Paricutín. Decidimos ir primero a las antenas y de ahí con ayuda de los mapas y brújula escogeríamos la ruta del descenso. Al llegar a las antenas nos encontramos a unos muchachos de Uruapan que estaban haciendo la misma travesía pero al revés.

Ellos nos indicaron que siguiéramos el camino que parte de las antenas, ya que éste nos llevaría hasta el pueblo llamado la Escondida, posteriormente, el mismo camino sigue a la desviación del Paricutín y termina en Angahuan.

Todo estaba muy bien pero, en eso, nos faltaban Nico, Ángeles y Daniel, y tuvimos que subir a buscarlos. Walter ya había regresado y ya les había indicado y ayudado a Nico y Ángeles a encontrar la ruta de descenso. Al reunirnos otra vez, Nico nos informó que Ángeles tenía alguna lastimadura muscular en la rodilla, pero parecía que podría continuar, nada más habría que ayudarle con la mochila y vendarlo o ponerle una rodillera. Nico le prestó una rodillera y Alexis se aventó la friega de cargar su mochila. Finalmente, Daniel apareció con Walter y todos juntos ya reunidos nos tomamos una foto con los de Uruapan, les dimos las gracias e iniciamos el descenso. El camino era igual al que tomamos el día anterior, de terracería y muy polvoriento, pero era posible cortar a campo traviesa en algunas ocasiones para acortar camino y no polvearnos demasiado, llegamos a un valle en donde nos reunimos todos antes de continuar.

El camino era bastante polvoso y monótono, pero la vista era bastante buena. De repente, el camino ya no llevaba ni la dirección correcta, ni polvo. Tras analizar esto rápidamente nos percatamos que habíamos errado en un cruce que había quedado atrás y, ni modo, ahí les vamos de regreso. Corregido este pequeño incidente continuamos y en uno de los altos para reunión, le aligeramos el peso de la mochila de Ángeles a Alexis y nos repartimos un poco cada uno de nosotros. Así proseguimos por casi 3 km. antes del pueblo La Escondida y en un pequeño valle hicimos nuestro segundo campamento. La velada fue como de costumbre muy amena, acompañada de un frío de...

El domingo 3 de mayo nos levantamos, desayunamos y recogimos los campamentos. Las mochilas ya no pesaban tanto, el consumo de agua y comida de estos días las había aligerado un poco, solamente un poco. Alexis otra vez se llevó la mochila de Ángeles, Walter su contenido y Carlos el sleeping, y a continuar con la "polvorisa" del camino. Transcurrida una hora arribamos a la Escondida y como un bólido llegamos a la tienda donde hicieron su agosto con los refrescos y cervezas consumidas; también aprovechamos el alto para curar algunas ampollas que venían causando molestias en más de un pie. Ya repuestos y con los pies parchados reanudamos la marcha.

Por andar haciendo caso a los escuincles del pueblo que nos habían hablado acerca de un atajo por el que llegaríamos más rápido, estuvimos caminando de más buscando el famoso "atajo" para llegar más rápido a las faldas del Paricutín. Pero "puras habas" solamente caminos leñeros que no conducían a ningún lado, por lo que retornamos al camino principal y al polvo para continuar el trayecto hasta ver el Paricutín a lo lejos.

Al llegar a sus faldas, donde inicia la lava, dos camionetas que pasaban nos ayudaron a no perder el tiempo en decidir entre el camino de la derecha o el de la izquierda, así que tomamos el de la derecha y le metimos a fondo el acelerador, hasta que a las 17:00 hrs., estábamos arribando todos polvosos, pero muy contentos a Angahuan, en donde por una módica cuota de $ 8.00 nos permitieron bañarnos. Ya aseados aunque un poco cansados pero muy felices y satisfechos de haber realizado esta excursión, emprendimos el regreso hacia el D. F.

En el trayecto de regreso una vez más Nicanor nos trajo por el camino largo a fin de que conozcamos más acerca del lindo estado de Michoacán.

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